Me gusta cuando mi mente está calma. Me recuerda a una noche en la que fuimos a caminar al lago Budi con Pedro y se veía el reflejo de la luna sobre el agua. Era una luna menguante cercana al horizonte, amarilla, casi rojiza, se veía tan grande en el cielo estrellado que me estremeció. Me hizo sentir minúsculo y la vez parte de algo enorme. Me hizo sentir eso que todos sabemos y recordamos vagamente, y que a la vez olvidamos día a día en este torbellino decadente AKA sociedad capitalista.
La aniquilación del tiempo Relojes que en su eterno caminar Incluso sin conciencia de sus brazos Firmes, marcan del Gran Misterio el paso Y el ritmo inexorable de su andar Razón esclavizada de pensar Que el tiempo alcanzará un día su ocaso Que el pasado es real, que el resto es falso O que sólo es posible imaginar Razón, eres virtud de la humanidad Eres potencia justa, ¡eres calvario! Falsas promesas de felicidad ¡Oh razón, eres un mal necesario! Un malogrado filtro de verdad Mientes como un reloj, vil, carcelario.
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